EL ARTE DE LA CONFRONTACIÓN

La fuente de L'Affrontement es "el duelo": practicado, tolerado o condenado, pero siempre valorado, el duelo sigue siendo un fenómeno histórico y social que ha traspasado fronteras y atravesado épocas.

Feroz, extravagante, serio o espectacular, el "cara a cara" o "mano a mano" sigue siendo una forma de enfrentamiento que está presente en la mente de la gente de muy diversas maneras, ya sea en el mundo del deporte, del arte, de los videojuegos o incluso de la política democrática. David contra Goliat, Athos contra d'Artagnan, Federer contra Nadal o Harry Potter contra Voldemort... desde el antiguo Egipto hasta nuestros días, desde Oriente hasta Occidente, los seres humanos se han enfrentado tanto en la historia como en la ficción.

Para resolver una disputa, defender el honor o servir a los valores olímpicos y paralímpicos (Amistad, Respeto, Excelencia), la estética del "duelo" adopta una forma de violencia programada, ritualizada, incluso coreografiada y legitimada: sigue entonces un protocolo y unas reglas precisas que varían de una época a otra y de un país a otro.

L'Affrontement ilustra esta estética del honor y el respeto al otro en un duelo. Y este arte milenario del combate, cuerpo a cuerpo, luego con armas -desde espadas hasta raquetas de tenis- alimenta muchas fantasías en nuestro imaginario colectivo.

Para el atleta que se prepara para las pruebas olímpicas o paralímpicas, que entrena de forma constante e implacable, año tras año, mes tras mes, día tras día, la confrontación es diaria: una confrontación única con uno mismo

Se trata de ponerse al límite, de empujarse "más rápido, más alto, más fuerte, juntos".

En este enfrentamiento cara a cara, cuerpo a cuerpo, frente a frente, están en igualdad de condiciones, observándose y luchando.

Y el duelo se convierte en un dúo, uno contra el otro, uno mismo contra uno mismo.

Y el "yo olímpico" se transforma en un "nosotros", solidario y fraternal.

  • Olivier Orban.